viernes, 21 de abril de 2006
ImagenEn algunas circunstancias, el preservativo o condón puede ser “el mal menor” frente a la necesidad de detener al sida. En otras, podría ser aceptable que una mujer soltera pueda adoptar un embrión congelado.

Estas posturas personales son insólitas por provenir del cardenal Carlo Maria Martini, arzobispo emérito de Milán, jubilado pero activo, quien las declaró en una entrevista sobre el tema fe y ciencia al semanario Espresso del diario italiano La Repubblica.

Clasificado entre los “progresistas”, Martini compitió hace poco más de un año contra Joseph Ratzinger en la primera votación del cónclave papel, y es un experto en cuestiones bíblicas de fama reconocida. Pero esto no reducirá el impacto de sus declaraciones, que seguramente desatarán polémicas y situaciones de disgusto al interior del Vaticano.

Martini, que incluso escribió el preámbulo de un libro de Ratzinger, todavía es parte del Colegio Cardenalicio y el elector activo y pasivo en el cónclave, lo cual lo convierte en papable y por tanto hace más relevantes sus opiniones, por más que las exprese a título personal.

La entrevista que sostuvo con el célebre cirujano Ignazio Marino aparece en la portada de Espresso con el título “Así es la vida”, y en el debate, ambos personajes discuten tópicos de actualidad como el inicio de la vida, la fecundación heteróloga (con gametos donados), la investigación con células troncales, los embriones congelados, el aborto, el sida y los alcances de la ciencia.

Martini declaró que “debe hacerse todo por atajar al sida. Ciertamente el uso del condón puede constituir en ciertas ocasiones un mal menor. Tal podría ser la situación particular de unos cónyuges, uno de los cuales esté afectado por el sida. Cada uno está obligado a proteger a su pareja”.

La posición oficial de la Iglesia es en el sentido opuesto: para la doctrina católica la única defensa posible contra el síndrome de inmunodeficiencia adquirida es la abstinencia.

El pasado junio, la Iglesia evidenció su posición al respecto, al invitar a los electores italianos a boicotear un referéndum convocado para definir cuestiones de procreación asistida, ovocitos y otros temas de bioética.

Cuando aún era cardenal, Joseph Ratzinger se pronunció también sobre el asunto del condón. A fines del 2001 dijo a Le Figaro que “no se pueden resolver los grandes problemas morales con técnicas químicas; la solución debe de ser moral, por medio de un estilo de vida”.


Para la polémica
Sobre los embriones congelados: "Ahí donde hay un conflicto de valores, me parece éticamente más significativo inclinarme por aquella solución que permite a una vida expandirse que por dejarla morir".

Sobre las adopciones por mujeres solteras: "A veces y evaluando bien las varias situaciones opino que también las mujeres solteras puedan adoptar".

Sobre la donación de órganos: "El camino es aquel de propagar lo más posible el principio de la donación y hacer crecer la conciencia colectiva sobre el punto".

Sobre el papel social de la Iglesia: "Está llamada a formar las conciencias, a enseñar a discernir lo mejor en todas las ocasiones, a ofrecer las motivaciones profundas para hacer el bien".
Publicado por PrometeoXXI @ 13:07
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Publicado por PrometeoXXI
viernes, 21 de abril de 2006 | 13:18
¡Un curita con sentido común! Esto ya es algo...
Ahora, de lo que dice la I. C. respecto de que “no se pueden resolver los grandes problemas morales con técnicas químicas; la solución debe de ser moral, por medio de un estilo de vida”, hay que hacerse varias preguntas pertinente. Primero; ¿es un problema moral el SIDA? La forma en que haya sido contraido es algo secundario en este sentido y deja de ser un asunto moral para convertirse en un problema médico que las instituciones tienen el deber de solucionar. La posición de la I. C. en este sentido es tan absurda porque mezcla el medio con la consecuencia y quiere castigar a los gestores a toda costa, aunque eso implique extender la epidemia. ¿Es eso cuerdo?
Segundo: ¿No está la I. C. aprovechándose de una circunstancia para imponer su doctrina? Y como esto es evidente, ¿no es inmoral esta actitud de la I. C.?
Publicado por PrometeoXXI
viernes, 21 de abril de 2006 | 18:06
Esta me parece ser una crítica directa a Bonifacio XVI que sigue los pasos fundamentalistas de J. P. II respecto del sexo.