lunes, 10 de abril de 2006
ImagenEl papa Benedicto XVI presidió en la Basílica de San Pedro en el Vaticano la tradicional misa del Domingo de Ramos, que da inicio a las liturgias de Semana Santa. La corrupción y la avidez devastan el mundo, "un mundo lacerado y atormentado por la violencia", afirmó el Pontífice.

CIUDAD DEL VATICANO, 9 (EFE). Benedicto XVI dijo hoy que la corrupción y la avidez devastan el mundo, "un mundo lacerado y atormentado por la violencia", y que los cristianos cada vez que se persignan deben recordar que no se puede oponer a la injusticia con otra injusticia, ni a la violencia con otra violencia. Los cristianos tienen que recordar -precisó el Papa- que solo se puede vencer el mal con el bien "y jamás haciendo mal por el mal". El Pontífice hizo estas manifestaciones en la homilía de la misa solemne del Domingo de Ramos, pórtico de la Semana Santa, que celebró en la Plaza de San Pedro del Vaticano, a la que asistieron varias decenas de miles de personas, entre ellos miles de jóvenes que celebraron la XXI Jornada Mundial de la Juventud.
La ceremonia comenzó con la procesión de las palmas, que recorrió la plaza desde el obelisco hasta el altar mayor. Entre ramas de palma y de olivo y los matices variopintos de miles de plantas, Joseph Ratzinger presidió su primer rito de la Semana Santa como papa, en el que se narró la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén y la Pasión. Tras subrayar que desde hace 20 años, "gracias a Juan Pablo II", el Domingo de Ramos se ha convertido en el día de la juventud (Karol Wojtyla instituyó la Jornada Mundial de la Juventud en 1984 y todos los años se celebra en este día a nivel diocesano y cada dos o tres en una ciudad del planeta), el Papa abogó para que la Cruz sea "un instrumento de paz y reconciliación entre los pueblos".
Después analizó la entrada de Jesús en Jerusalén, precisando que no entró en una lujosa carroza ni a caballo "como los grandes del mundo", sino en un asno, el animal de los campesinos, que le fue prestado.
El significado, dijo el Papa, es que Jesús quiso ser "un rey de los pobres, un pobre entre los pobres y para los pobres".
El obispo de Roma precisó que pobreza se entiende como humildad, libertad interior, nada de avidez y menos deseos de poder, "ya que uno puede ser materialmente pobre y tener el corazón lleno de afán de riqueza y del poder que deriva de ella".
El Papa añadió que "vivir con envidia y codicia demuestra que esa persona, en su interior, pertenece a los ricos y que desea volcar la repartición de los bienes, pero para colocarse en la misma situación de los ricos de antes".
"La libertad interior es la premisa para que se pueda superar la corrupción y la avidez que están devastando el mundo", manifestó Benedicto XVI, que precisó que esa libertad sólo se puede encontrar en Dios, que es la riqueza del hombre.
Joseph Ratzinger dijo también que la entrada de Jesús en Jerusalén demuestra que será un rey de paz, "que hará desaparecer los carros de guerra y los caballos, destruirá los arcos y anunciará la paz".
"La Cruz es el arco iris de Dios, que une el cielo con la tierra, el puente sobre los abismos que une los continente. Es el arma que Jesús pone en las manos del hombre y por ello cada vez que nos persignemos tenemos que recordar que no nos podemos oponer a la injusticia con otra injusticia, a la violencia con otra violencia. Solo podemos vencer el mal con el bien y jamás haciendo mal por mal", dijo Benedicto XVI.
Publicado por PrometeoXXI @ 16:17  | NOTICIAS
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