
Millares de personas participaron ayer de la ceremonia de la bendición de los ramos, en la plaza de San Pedro. La primera Semana Santa de Benedicto XVI.
CIUDAD DEL VATICANO.- Rodeado por ramas de palmas y olivos, el papa Benedicto XVI celebró ayer el comienzo de la primera Semana Santa de su pontificado. Durante su homilía dijo que el egoísmo y la corrupción están devastando al mundo, y que no debemos enfrentar la injusticia con injusticia. “Cada vez que nos santigüemos debemos recordar que la injusticia no se soluciona con más injusticia, ni la violencia con más violencia. Debemos recordar que el mal sólo puede ser vencido por el bien”, afirmó el Pontífice en su sermón, bajo un sol radiante.
Benedicto XVI presidió la misa del Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro, colmada por una multitud, para conmemorar la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén, donde fue recibido por una ferviente multitud, una semana después de ser arrestado y crucificado.
El año pasado, el papa Juan Pablo II sólo pudo hacer breves apariciones en la semana entre el Domingo de Ramos y el domingo de Pascua. Juan Pablo murió el 2 de abril, una semana después de la Pascua.
Símbolos de paz
Frente a decenas de miles de personas, el Papa centró su sermón en el contraste entre las riquezas espirituales y materiales y la relación entre el libre albedrío y la responsabilidad. Tras bendecir las ramas de palmas y olivos -símbolos de paz-, pidió a las personas de todo el mundo que experimenten “una purificación de sus corazones” para ayudar a sanar lo que dijo es un “mundo lacerado”.
Además, urgió a que miraran a Cristo en busca de ayuda para “vencer la corrupción y el egoísmo que está devastando al mundo actual”.
Benedicto XVI recordó que las ramas de olivo son el símbolo de la paz, mientras que las palmas representan el martirio sufrido por Cristo. (DPA, Reuters, NA y Telam)