Roma estudia las curaciones inexplicables de un operario moañés herido en el puerto y de una baionesa que sufría graves úlceras.
A la espera del dictamen del Vaticano. El Obispado de Tui-Vigo ha enviado a Roma dos casos de posibles curaciones milagrosas ocurridas en la ciudad olívica para que determine si la recuperación de estas personas se debió a una intervención divina. Los afectados son un operario de O Morrazo que logró sobreponerse a las gravísimas heridas que sufrió tras caerle encima una estructura de grandes dimensiones cuando trabajaba en el puerto vigués y una vecina de Baiona a la que le desaparecieron las llagas que tenía desde hacía 34 años en un brazo. Ambos atribuyeron su curación a las oraciones que realizaron, respectivamente, a un sacerdote y a una religiosa.
Los casos fueron estudiados por el tribunal eclesiástico del Obispado, presidido por el vicario judicial Juan Carlos Sendón, que durante meses reunió amplia documentación médica y tomó declaración a testigos, facultativos y peritos. Tras esta instrucción previa, todos los documentos de esta investigación, entre los que también se incluyen radiografías y otras pruebas médicas, fueron trasladados en cajas lacradas a la Congregación para las Causas de los Santos, que se encuentra en el Vaticano y que está presidida por el cardenal portugués José Saraiva Martins. Esta institución, que es la que se encarga de llevar adelante los procesos de beatificación y canonización, será la que decida en última instancia si realmente hubo una actuación milagrosa en los casos que se produjeron en Vigo.
El primer posible milagro que se investigó en el Obispado vigués, concretamente en 2004, fue el de un operario del puerto que resultó con heridas de carácter muy grave después de que le cayese encima la carga de una grúa. El hombre fue tratado en el Xeral y, a pesar de su estado, experimentó, en palabras de Sendón, "una curación extraordinaria en un espacio muy corto de tiempo". "Y sin apenas secuelas", especifica.
Tanto él como su familia atribuyeron la mejoría al sacerdote Saturnino López Novoa (1830-1905), que en el siglo XIX fundó la institución benéfica Hermanitas de los Ancianos Desamparados, uno de cuyos asilos está ubicado en la parroquia de Alcabre.
Ya el pasado año se llevó a cabo en Vigo la investigación de otra supuesta curación milagrosa. Se trata de una vecina de Baiona que sufría graves ulceras en uno de sus brazos y que, según sus propias palabras, "se curaron de un día para otro". "Tenemos muchísima documentación médica", concreta el vicario judicial.
La mujer está convencida de que las llagas desaparecieron por las oraciones a la Madre María Clara del Niño Jesús (1843-1899), que fundó en Lisboa la Congregación de las Hermanas Franciscanas Hospitalarias de la Inmaculada Concepción. Tanto en este caso como en el del trabajador del Puerto será el Vaticano el que decida si ha ocurrido un milagro.