jueves, 06 de abril de 2006
Puede que no se paren a pensar en ello cada vez que giran una página o pulsan un botón, pero si hoy tienen brazos articulados, acabados en manos que son una obra maestra de ingeniería, es porque hace 375 millones de años hubo un pez que salió del agua y se aventuró a reptar sobre la arena. Paleontólogos de Estados Unidos han exhumado ahora en Canadá restos de aquel pez del que descienden todos los vertebrados terrestres, incluidos los humanos.
El análisis de los fósiles revela un animal de cráneo acocodrilado, piel recubierta de escamas, aletas que se han empezado a transformar en brazos y el primer cuello de la historia de los animales. El descubrimiento, que se presenta hoy en la revista Nature,aclara qué ocurrió en uno de los periodos más importantes y menos conocidos de la historia de los animales: la evolución de los peces hacia los tetrápodos - o vertebrados con patas-.
"Este animal representa la transición del agua a la tierra, la parte de la historia que nos incluye a nosotros", declara Neil Shubin, paleontólogo de la Universidad de Chicago y coautor del hallazgo, en un comunicado difundido por la sociedad National Geographic,que ha financiado parte de la investigación. "Es una parte tan importante de nuestra historia como puedan serlo los australopitecos. Cuando hablamos de la muñeca del pez, estamos hablando del origen de partes de nuestra propia muñeca".
No fue un hallazgo casual. Shubin y sus colegas Ted Daeschler - de la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia- y Farish Jenkins - de la Universidad de Harvard- buscaban precisamente una especie intermedia entre peces y tetrápodos. Para encontrarla, sabían que debían excavar en yacimientos de entre 365 y 380 millones de años de antigüedad. Estos yacimientos, además, debían corresponder a ecosistemas de aguas someras, ya que es allí donde probablemente se dieron las condiciones ideales para que los peces desarrollaran patas y aprendieran a respirar fuera del agua.
Los paleontólogos encontraron un yacimiento que reunía estos requisitos en la isla de Ellesmere, mil kilómetros al norte del círculo polar ártico. No era el lugar más agradable del mundo para ir a excavar: el frío y el viento dificultaban la extracción de fósiles, las precipitaciones complicaban su preservación y "todo el rato estábamos mirando a nuestro alrededor por si se acercaban osos polares, vimos un montón de huellas", recuerda Shubin. Pero el yacimiento correspondía a un ecosistema surcado por ríos poco profundos que había estado situado junto al ecuador hace 375 millones de años, cuando los continentes eran distintos de los actuales.
Tras varias campañas de excavación poco fructíferas, en el verano del 2004 aparecieron por fin restos de por lo menos tres especímenes de un extraño animal de un metro de longitud que parecía mitad pez mitad tetrápodo. Tenía cabeza y cuello de tetrápodo, pero piel recubierta de escamas como un pez. Eran llamativas sus aletas pectorales, que por fuera parecían de pez pero por dentro tenían huesos articulados como los de un tetrápodo. Sus descubridores le han llamado Tiktaalik roseae como homenaje a la población inuktikuk que habita en la isla de Ellesmere y que llama tiktaalik a un gran pez que vive en aguas árticas poco profundas. El hallazgo es "un sueño hecho realidad", declara Ted Daeschler. Explica "uno de los cambios más importantes en la historia de la vida".
Publicado por Desconocido @ 13:10  | NOTICIAS
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Publicado por PrometeoXXI
jueves, 06 de abril de 2006 | 13:18
Cada día nuevos descubrimientos van ratificando la Teoría de la Evolución de las Especies y echando por tierra la fábula de la Creación.
Lo que uno no comprende es cómo ante la evidencia hay muchos que insisten en creer en las fantasías bíblicas.
Claro que cuando se ven los balances económicos de quienes promueven esas ideas queda claro cuál es el ánimo que los inspira.