
Por Sylvia Georgina Estrada
Inicia el Primer Encuentro Internacional de Filosofía de la Religión, congreso que pretende convertirse en una reflexión sobre la importancia de la espiritualidad en un mundo posmoderno
SALTILLO, COAH. MARZO 30, 2006 (VANGUARDIA).- Con un programa lleno de actividades que más que buscar una respuesta, tratan de convertirse en el punto de partida para contemplar el panorama espiritual contemporáneo, el Instituto de Estudios Filosóficos organiza su primer evento internacional.
Organización que fue creada hace tres años, a partir de la reunión de un grupo de compañeros y amigos interesados por las cuestiones de carácter científico, humanístico y filosófico, y que busca impulsar la investigación, la docencia y la difusión de la filosofía, esa búsqueda de la sabiduría que es un fenómeno intrínseco del ser humano.
Al preguntarle a los organizadores sobre el tema de este congreso, todos concordaron en que la humanidad se está encarrilando en una sociedad materialista, en donde la ciencia y tecnología han ocasionado que se descuide la conciencia del ser humano.
“Un mundo en el que la funcionalidad no le da respuestas al ser humano, cuya existencia gira en torno a apreciaciones utilitaristas que lo conducirán al fracaso y al caos”, agregó en un tono pesimista Ramón Saucedo Bosque, uno de los organizadores.
“El ser humano se pregunta hacia dónde nos dirigimos, cuestiona el sentido de su existencia, más allá del avance de la ciencia y la tecnología. La reflexión debe ir en ese camino”, consideró Andrés Piña Medina.
“El hombre se desenvuelve entre la ciencia y tecnología, camino caótico que olvida el entorno ambiental, lo que provoca perjuicios y daños hacia sí mismo”, añadió Francisco Esquivel Reyes. De vuelta al espíritu
Debido a este álgido panorama, los miembros del instituto consideran pertinente crear un encuentro para que los interesados interpreten, reflexionen y expliquen la realidad espiritual actual.
“Aunque aparentemente la sociedad contemporánea, con esos problemas de la globalización y la posmodernidad, vaya de la desilusión al desencanto respecto a las promesas a lo mejor incumplidas de algunas religiones, es indiscutible el carácter ecuménico y social, terapéutico incluso, que tiene la filosofía en un mundo contemporáneo”, señaló Juan José Ramírez Valdez.
“Lo que hay que buscar en las religiones es el mensaje de bienestar, de paz, de tranquilidad, de progreso, desarrollo espiritual y material de la sociedad”, agregó convencido.
Horacio Arganis Juárez consideró que en México hacen falta este tipo de encuentros, ya que en los países de primer mundo el estudio académico sobre las religiones es un área indispensable de las universidades, aspecto que se ha descuidado en el país.
“La religión es un fenómeno implícito en el ser humano, quien se distingue por esa tendencia hacia la espiritualidad. Por esto es necesario que este aspecto se investigue desde un punto de vista académico, que la gente tenga la oportunidad de conocer objetivamente estas cuestiones”, finalizó el organizador.