
RÍO DE JANEIRO, Brasil, Marzo 31, 2006
Las personas divorciadas o separadas judicialmente son las que más cambian de religión, revela un estudio del Centro de Estadística Religiosa e Investigaciones Sociales (CERIS), realizado en 2004, y que será presentado en un libro a ser lanzado en mayo por Ediciones Loyola.
Otro dato sorprendente es que las personas con enseñanza superior completa cambian más de religión que personas que apenas tienen la instrucción primaria completa o que no saben leer ni escribir. La investigación mostró que hay pocas variaciones cuando se trata del criterio edad o sexo.
El CERIS es un organismo vinculado a la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), creado en 1962 con el propósito de recolectar y procesar datos estadísticos de las informaciones sobre la Iglesia Católica brasileña, y para propiciar a los sectores excluidos de la sociedad la realización de mejoras en sus condiciones de vida. El organismo es responsable por el Censo Anual de la Iglesia Católica de Brasil.
Fueron considerados 2.870 cuestionarios válidos para la pesquisa, aplicada en 22 capitales y en 27 municipios brasileños de tamaños variados. Los datos mostraron que entre los divorciados entrevistados, el 52 por ciento cambió de religión, y lo mismo ocurrió con el 35 por ciento entre los separados judicialmente. En cuanto al nivel de escolaridad, el 37 por ciento de personas que tienen nivel de educación superior buscó otro credo.
De los 15 millones 200 mil católicos que migraron a otros credos, el 58,9 por ciento se incorporó a iglesias pentecostales y 13,8 por ciento a iglesias históricas (que provienen de la Reforma Protestante del siglo XVI). De los 506,600 evangélicos históricos que cambiaron de religión, el 50,7 por ciento pasó a una iglesia pentecostal, el 26,9 por ciento a la Iglesia Católica y el 21,3 por ciento a otra iglesia protestante histórica.
Entre el millón 640 mil pentecostales que pasaron a otra iglesia, el 40,8 por ciento lo hizo a otra iglesia pentecostal, el 40,2 por ciento fue a alguna iglesia histórica y el 18,7 por ciento a la Iglesia Católica. De los cinco millones 270 mil brasileños y brasileñas que no tenían religión y decidieron seguir un credo, el 33,2 por ciento fue a una iglesia pentecostal, el 23,1 por ciento a la Iglesia Católica y el 11,8 por ciento a una iglesia histórica.
Entre los principales motivos esgrimidos por los fieles para migrar figuran el desacuerdo con los principios y la doctrina de la denominación original, la invitación de algún familiar o amigo, la falta de apoyo en momentos difíciles, la poca acogida y el sentimiento de no encontrar a Dios.