
Desde hace tiempo que la ciencia plantea que la monogamia no pasa de ser una aspiración ideal para algunas culturas humanas. Incluso en las que aceptan esta forma de hacer familia, la institución de la amante es la solución elegida para dar cabida a la poligamia, posibilidad de que un hombre tenga más de una pareja, lo que en la naturaleza es la regla.
El tema saltó al tapete no por una nueva investigación científica, sino porque la cadena HBO estrenó este mes su serie de televisión Big Love, que muestra la vida de un mormón, Bill Henrickson [ver foto], quien vive en Salt Lake, Utah, estado donde se concentra la mayoría de los seguidores de esta religión en EE.UU.
Este padre de familia tiene tres esposas, con las que ha concebido siete hijos en total y que lo ponen a prueba en lo emocional, financiero y sexual. Esto último lo lleva a recurrir al Viagra para satisfacer al trío femenino, que vive en casas conectadas por un patio. La Iglesia Mormona reaccionó diciendo que prohibió la poligamia en 1890 y, paralelamente, la producción de Big Love afirmó que en EE.UU. cerca de 40 mil personas llevan este estilo de vida.
Según los autores del libro 'The Myth of Monogamy', el científico David Barash y la siquiatra Judith Eve Lipton, a pesar de que la ciencia constata lo extendido de la poligamia en la naturaleza -incluida la humana-, la pregunta que cabe es por qué existe la monogamia. Su respuesta es que se trataría de la forma en que la sociedad minimiza el riesgo de que alguien que no es el padre fertilice los óvulos de determinada mujer. Por esto algunas sociedades son tan estrictas contra el adulterio, ya que la monogamia no es automática y "necesita ser forzada y reforzada". Los autores dicen que las mujeres escapan también a la relación única y tienden a la búsqueda de parejas alternativas, tanto como los hombres.