martes, 28 de marzo de 2006
Imagen El presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, Renato Raffaele Martino, exhortó a los países receptores de inmigrantes que en lugar de criminalizar y endurecer las barreras, protejan a este grupo de la exclusión social, económica y cultural.
A nombre del Vaticano, el cardenal Martino, quien envió un mensaje al segundo coloquio "Migración internacional: la dimensión humana de la globalización", sostuvo que la migración puede ser un recurso más que un obstáculo para el desarrollo.
En el discurso, leído por el canciller de la Academia Pontificia de la Ciencias Sociales del Vaticano, Marcelo Sánchez Sorondo, Martino destacó la necesidad de una mayor colaboración entre los países de origen y de destino de los flujos migratorios.
Los gobiernos de naciones donde hay migración deben implementar políticas públicas e incentivar acciones de la sociedad civil para evitar que sus habitantes se sientan excluidos económica y socialmente, dijo en su mensaje leído en la Secretaría de Relaciones Exteriores, donde comenzó el diálogo sobre este fenómeno.
Es decir, añadió el también presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, se deben ejercer acciones compartidas que favorezcan el empleo digno y el fortalecimiento de la paz social.
De igual manera, que impulsen la modernización de sus sistemas de educación y garanticen que todos tengan acceso a ella, así como la creación de mejores condiciones de vida para que sus habitantes ejerzan debidamente su derecho a no migrar.
Lamentó que los migrantes sufran con frecuencia y a causa de las desventajas económicas de exclusión, discriminación y violación de sus derechos.
Sin embargo, manifestó que para la Iglesia católica ese fenómeno puede ser un recurso para el desarrollo del país receptor, porque responden a un requerimiento de la esfera laboral. De lo contrario quedaría insatisfecho cuando la mano de obra local sea insuficiente o no esté dispuesta a aportar más.
Por ello, subrayó, es importante que territorios receptores eviten la tentación de explotar a los trabajadores extranjeros, privándole de los derechos que garantiza a los nacionales.
Martino consideró que en la actualización de las leyes migratorias se deben distinguir entre el orden legal y el orden moral.
Aunque pidió una legislación justa en este ramo admitió que "lo legal no siempre es justo, y la justicia en el ámbito de las relaciones internacionales se perfecciona también con la solidaridad".
El secreto es el reconocimiento universal de la regla de oro "tratar a los demás como queréis que os traten a vosotros", enfatizó el cardenal.
Publicado por PrometeoXXI @ 13:40  | NOTICIAS
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Publicado por PrometeoXXI
martes, 28 de marzo de 2006 | 13:48
¡Cómo nos cambia la vida! ¿Qué pensarían los miles de judíos que fueron expulsados de España? Es realmente chistoso ver como la Iglesia se acomoda a las circunstancias con un descaro impresionante. Por lo menos, debemos reconocerlo, este cambio es positivo. Es de esperar que dure, aunque si las circunstancias vuelven a cambiar...